Una empresa puede reducir riesgos energéticos mediante una combinación de planeación, diversificación, infraestructura, almacenamiento, monitoreo y gestión de proveedores.
El primer paso consiste en identificar cuáles son los puntos más vulnerables de la cadena.
¿Qué debería analizar una empresa?
Algunos factores importantes son:
Dependencia de proveedores
Es necesario conocer qué porcentaje del suministro depende de un solo proveedor y qué alternativas existen.
Rutas logísticas
También conviene identificar las rutas principales y determinar si existen alternativas en caso de interrupción.
Inventarios
La empresa debe determinar qué nivel de inventario es adecuado para sus necesidades y riesgos.
Infraestructura crítica
Es importante identificar qué instalaciones son indispensables para mantener las operaciones.
Demanda futura
La planeación no debería considerar solamente el consumo actual.
Una empresa que planea crecer necesitará analizar sus necesidades energéticas futuras.
La importancia de la información
La tecnología permite tener mayor visibilidad sobre consumos, inventarios, entregas y desempeño de determinados activos.
Esta información puede utilizarse para detectar patrones y anticipar necesidades.
Planes de contingencia
Una estrategia energética también debería considerar escenarios de interrupción.
La pregunta no es solamente:
"¿Qué hacemos si todo funciona normalmente?"
sino:
"¿Qué hacemos si una parte de la cadena deja de funcionar?"
Contar con procedimientos previamente definidos puede mejorar la capacidad de respuesta.
Una estrategia integral
Reducir riesgos no significa necesariamente aumentar costos.
En muchos casos, mejorar la planeación, la información y la coordinación puede generar eficiencias.