La transición energética es un proceso gradual y depende de factores como tecnología, infraestructura, regulación, costos, disponibilidad y características de cada industria.
Algunas aplicaciones pueden avanzar rápidamente hacia la electrificación, mientras que otras requieren diferentes alternativas.
¿Por qué no todas las industrias pueden cambiar al mismo ritmo?
Los procesos industriales presentan necesidades diferentes.
Algunas operaciones requieren:
- Energía continua;
- Alta potencia;
- Temperaturas específicas;
- Movilidad de larga distancia;
- Almacenamiento;
- Infraestructura especializada.
Seguridad energética
Una transición energética correctamente planeada debe mantener la confiabilidad del suministro.
Reducir emisiones es un objetivo importante, pero también lo es garantizar que empresas y comunidades puedan contar con energía suficiente.
El papel de la infraestructura
Las nuevas tecnologías requieren infraestructura.
Por ejemplo, una mayor electrificación necesita capacidad adecuada de generación, transmisión, distribución y eventualmente almacenamiento.
Por ello, la transición energética también es una transición de infraestructura.
Una transformación gradual
La evolución del sistema energético probablemente estará marcada por la coexistencia de diferentes tecnologías durante periodos prolongados.
El objetivo es incorporar soluciones más eficientes y sostenibles conforme las condiciones técnicas y económicas lo permitan.
Para organizaciones del sector, como OXY NRG, esto implica entender la transición no solamente como un cambio de combustible o tecnología, sino como una transformación integral de infraestructura y cadenas energéticas.